Sangre que se convierte en ejército
Raktabija entra en combate cuando los daityas ya están retrocediendo ante el grupo de Madres. En el relato del Devi Mahatmya, su llegada cambia lo que una herida puede lograr. Cada gota de sangre que cae de su cuerpo a la tierra produce otro asura de su misma estatura:
पलायनपरान् दृष्ट्वा दैत्यान् मातृगणार्दितान् । योद्धुमभ्याययौ क्रुद्धो रक्तबीजो महासुरः॥८८.३९॥ रक्तबिन्दुर्यदा भूमौ पतत्यस्य शरीरतः । समुत्पतति मेदिन्यां तत्प्रमाणो महासुरः॥८८.४०॥
«Raktabija, un gran asura, al ver que los daityas, acosados por el grupo de Madres, se disponían a huir, avanzó airado para luchar. Cuando cae a la tierra una gota de sangre de su cuerpo, en ese momento surge de la tierra un asura de su estatura.» — Markandeya Purana 88.39–40 (Devi Mahatmya 8), trad. inglesa de F. E. Pargiter
El efecto se repite con cada gota que cae. El relato sánscrito describe a los guerreros nacidos de la sangre como iguales a él en apariencia, fuerza y valor. Ellos mismos combaten contra las Madres, convirtiendo las heridas infligidas a Raktabija en nuevos adversarios para las diosas.
La sangre, por tanto, vuelve peligrosos los ataques ordinarios para quienes los lanzan. Una herida puede dañarlo mientras aumenta el número de enemigos que lo rodean. El episodio describe ese poder en acción, en vez de explicar su origen como un don concedido por otro dios.
Los ataques de las Madres
Raktabija combate con una maza. Las Madres lo enfrentan con sus propias armas: Aindri lo hiere con el rayo, Vaishnavi con el disco, y otras Potencias divinas lo golpean con lanza, espada y tridente. Son las Potencias femeninas que luchan junto a la diosa, en vez de los dioses masculinos entrando en combate en su lugar.
Sus asaltos liberan más sangre. Una herida en la cabeza produce guerreros por millares; otros ataques llenan el mundo de demonios de su estatura. Él golpea a las Madres una tras otra con su maza. La multiplicación llega a ser tan extensa que los dioses sienten miedo.
Contra Candika, la diosa central de la batalla —la forma de Durga en este relato—, su maza resulta ineficaz:
न चास्या वेदनां चक्रे गदापातोऽल्पिकामपि
«y el golpe de su maza no le causó dolor alguno, ni siquiera el más leve» — Markandeya Purana 88.56 (Devi Mahatmya 8), trad. inglesa de F. E. Pargiter
El fracaso del golpe no detiene el peligro que representa su sangre. La diosa debe combinar el ataque a su cuerpo con un modo de impedir que sus heridas proporcionen otro ejército al campo de batalla.
Una batalla ganada devorando
Candika ordena a Kali, llamada Camunda en el pasaje, que abra la boca y reciba la sangre y los demonios nacidos de ella. Kali debe recorrer la batalla devorándolos mientras la diosa sigue hiriendo a Raktabija. Las dos acciones actúan juntas: una lo desangra, mientras la otra consume lo que renovaría sus fuerzas.
El relato expresa directamente el papel de Kali:
मुखेन काली जगृहे रक्तबीजस्य शोणितम्
«Kali tragó con su boca la sangre de Raktabija.» — Markandeya Purana 88.55 (Devi Mahatmya 8), trad. inglesa de F. E. Pargiter
Cuando sigue fluyendo la sangre, Camunda la recibe desde todas las direcciones. Los demonios que surgen dentro de su boca son devorados allí. El poder de multiplicarse continúa actuando, pero sus nuevos guerreros son consumidos antes de que puedan sostener el combate.
Candika golpea a Raktabija con sus armas mientras Camunda bebe su sangre. Él cae a tierra muerto y sin sangre. Su derrota se debe a la acción conjunta de ambas: Kali consume la sangre y a sus descendientes, mientras Candika ataca al guerrero original. Los dioses se alegran, y las Madres danzan después de la batalla.