Cerbero es el perro monstruoso que custodia las puertas del inframundo, permitiendo la entrada de los muertos pero la salida de ninguno. Nacido de la pareja de monstruos Tifón y Equidna junto a hermanos como la Hidra, la Quimera y el perro Ortro, se lo suele representar con tres cabezas y una serpiente por cola, aunque el relato más antiguo de Hesíodo le atribuye cincuenta. Solo obedece a Hades, y los vivos que desean pasar junto a él sin morir —Orfeo, que lo encanta con música para recuperar a Eurídice; la Sibila, que lo droga con un pastel de miel para guiar a Eneas; Psique, que hace lo mismo en su encargo para Cupido— deben engañarlo o adormecerlo en lugar de combatirlo.
Su aparición más célebre es como el duodécimo y último trabajo de Heracles, enviado por el rey Euristeo a traer al perro desde el inframundo con las manos desnudas y sin arma alguna. Heracles lo doblega a la fuerza, lo arrastra hasta la superficie ante la corte de Euristeo y aterroriza tanto al rey que este se esconde en una tinaja, antes de que Heracles devuelva a Cerbero sano y salvo a su puesto en las profundidades.
Κέρβερον ὠμηστήν, Ἀίδεω κύνα χαλκεόφωνον, πεντηκοντακέφαλον, ἀναιδέα τε κρατερόν τε
“Cerbero, que devora carne cruda, el perro de voz de bronce de Hades, de cincuenta cabezas, implacable y fuerte.” — Hesíodo, Teogonía