Representación de Kushinada-hime
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japonesa · diosa

Kushinada-hime

La octava hija, prometida a la serpiente; convertida en peine y llevada en el pelo de su salvador.

perdonó a
perdonada por Yamata-no-Orochi
símbolos
el peine de boj, los arrozales, las ocho tinajas de sake

Susanoo, recién expulsado del cielo, baja junto al río Hi en Izumo y encuentra a una pareja de ancianos llorando sobre una muchacha. Ellos le explican la aritmética de su pena: tenían ocho hijas, la serpiente de ocho cabezas de Koshi se ha llevado una cada año, y este es el año de la última.

僕名謂足〈上〉名椎,妻名謂手〈上〉名椎,女名謂櫛名田比賣

«Me llaman con el nombre de Anciano-que-Acaricia-los-Pies, mi mujer se llama Anciana-que-Acaricia-las-Manos, y mi hija se llama Princesa-Maravillosa-de-Inada» — Kojiki, secc. XVIII; versión española a partir de la traducción inglesa de Basil Hall Chamberlain (1882)

El kanbun escribe los tres nombres sin rodeos — 足名椎, 手名椎, 櫛名田比賣 — y 〈上〉 marca la lectura de una sílaba, de modo que lo que parece una interpolación es glosa de la propia crónica. Los calcos de Chamberlain hay que deshacerlos un poco: los padres son Ashinazuchi y Tenazuchi, y «Princesa-Maravillosa-de-Inada» es Kushinada-hime, cuyo nombre lleva dentro inada, el arrozal: es una diosa de los campos, y lo que la serpiente se come cada año es, discutiblemente, la cosecha. Susanoo la pide, se la dan, y entonces hace aquello por lo que se recuerda la historia: la convierte en un peine de púas finas y se lo clava en el pelo, lo que la pone a la vez fuera de alcance y directamente bajo su protección mientras él trabaja.

El trabajo es una argucia más que un combate. Manda a la pareja destilar sake ocho veces refinado, levantar una cerca con ocho puertas y poner una tinaja en cada una; la serpiente mete una cabeza por cada puerta, bebe y se duerme, y Susanoo la despieza con calma. En su cola la hoja tropieza con algo: la espada Kusanagi, que él envía arriba a Amaterasu y que pasa a ser una de las tres insignias imperiales.

Después le devuelve la forma a Kushinada-hime y se casa con ella, y construye un palacio en Suga donde compone lo que el Kojiki presenta como el primer poema japonés, sobre las óctuples nubes que allí se levantan. Su descendiente, varias generaciones más abajo, es Ōkuninushi, que llegará a gobernar Izumo. Se la venera junto a su marido en Yaegaki y en otros lugares de Shimane, por lo general como deidad de los buenos matrimonios y de la cosecha de arroz, siendo lo segundo lo más cercano a lo que dice su nombre.

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