Representación de Iwanaga-hime
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japonesa · diosa

Iwanaga-hime

Ninigi-no-Mikoto la creyó fea y la devolvió a su padre — así que, en el Nihon Shoki, ella maldijo su linaje para que se marchitara como flores en vez de perdurar como la roca que le daba nombre.

hermanos
Ko-no-hana-no-Sakuya-hime
desterrado por
Ninigi-no-Mikoto — la creyó fea y la devolvió a su padre
símbolos
roca, piedra perdurable

Devuelta entre los regalos de boda

Ninigi-no-Mikoto se encontró con una hermosa mujer junto a la orilla del mar y le preguntó de quién era hija. Ella respondió que era hija de Ōyamatsumi, y que también se la llamaba Ko-no-hana-no-Sakuya-hime; al preguntársele si tenía parientes, dijo que tenía una hermana mayor, Iwanaga-hime. Ninigi-no-Mikoto pidió a Ōyamatsumi su hija, y Ōyamatsumi envió a ambas hijas juntas, con cien mesas de comida y bebida para ofrecérselas respetuosamente. Ninigi-no-Mikoto encontró fea a la hermana mayor y no quiso tomarla, así que ella regresó a casa; él se quedó solo con Ko-no-hana-no-Sakuya-hime, la reconocida belleza, y en una sola noche ella concibió. Este es el propio relato del Nihon Shoki sobre el mismo desposorio que cuenta el Kojiki —el ya citado, a partir del propio mensaje de Ōyamatsumi, en la entrada de Ko-no-hana-no-Sakuya-hime—, pero a partir de aquí las dos crónicas se separan por completo.

Su propia maldición, no la de su padre

En el Kojiki es Ōyamatsumi quien habla una vez devuelta su hija mayor —“cubierto de vergüenza”, en la traducción de Chamberlain, envía a Ninigi-no-Mikoto un mensaje que nombra lo que costará el rechazo. El Nihon Shoki retira al padre de la escena. No hay mensaje alguno de él: el texto pasa directamente del rechazo a la propia reacción de Iwanaga-hime —磐長姫大慙而詛之曰, “avergonzada en extremo, y lo maldijo, diciendo”— y lo que sigue es suyo.

時皇孫謂姉爲醜。不御而罷。妹有國色引而幸之。則一夜有身。故磐長姫大慙而詛之曰。假使天孫不斥妾而御者。生兒永壽有如磐石之常存。今既不然。唯弟獨見御。故其生兒。必如木花之移落。

«El augusto nieto encontró fea a la hermana mayor y no quiso tomarla. Así que ella se marchó. Pero la hermana menor era una belleza reconocida. Así que la tomó consigo y la favoreció, y en una noche quedó embarazada. Por ello Iha-naga-hime se avergonzó en extremo, y lo maldijo, diciendo:—“Si el augusto nieto me hubiera tomado a mí y no me hubiera rechazado, los hijos nacidos de él habrían vivido largamente, y habrían perdurado para siempre como las macizas rocas. Pero visto que no lo ha hecho así, sino que se ha casado solo con mi hermana menor, los hijos que de él nazcan serán ciertamente decadentes como las flores de los árboles» — Nihongi, Libro II; versión española a partir de la traducción inglesa de W. G. Aston (1896)

El trato que ella enuncia es su propio nombre. El Kojiki la llama, en el calco de Chamberlain, “Princesa-Larga-como-las-Rocas”, enviada por Ōyamatsumi para que el linaje del nieto celestial perdurase “como las rocas perdurables”; aquí ella reclama esa misma permanencia con su propia voz, y su pérdida en el mismo aliento —la perdurabilidad “como las macizas rocas” cambiada por un linaje que se marchitará “como las flores de los árboles”. Esta crónica también escribe su nombre y el de su padre de forma distinta al Kojiki —磐長姫 y 大山祇神 aquí, frente a 石長比賣 y 大山津見神 allí—, una diferencia real entre las dos historias y no un error de ninguna de las dos; esta entrada conserva la grafía del Kojiki en su propio nombre, por ser la forma que ya enlaza la entrada de su hermana. El propio Aston romaniza su nombre como “Iha-naga-hime” en vez de “Iwanaga-hime” —su propia convención de romanización de época, no un error, y no una razón para apartarse de la forma que este wiki ya emplea para ella.

Una versión: escupió y lloró

La misma página añade de inmediato un segundo relato, marcado 一云, “una versión dice”, en el que ella no se limita a pronunciar la maldición sino que 唾泣之曰 —escupe y llora mientras la profiere— y la propia formulación cambia junto con el gesto. Donde la primera maldición nombra solo a “los hijos que de él nazcan”, la descendencia del augusto nieto, esta segunda versión amplía la afirmación a 顯見蒼生, “la estirpe entera de los mortales visibles”, y es este relato, no el primero, el que la crónica acredita explícitamente como la razón de que la vida humana sea corta.

一云。磐長姫耻恨而。唾泣之曰。顯見蒼生者。如木花之俄遷轉當衰去矣。此世人短折之緑也

«Iha-naga-hime, en su vergüenza y resentimiento, escupió y lloró. Dijo:—“La estirpe de los mortales visibles cambiará con la rapidez de las flores. de los árboles, y decaerá y perecerá”. Esta es la razón por la que la vida del hombre es tan corta» — Nihongi, Libro II; versión española a partir de la traducción inglesa de W. G. Aston (1896)

El punto que aparece a mitad de frase antes de «de los árboles» es de la propia transcripción de en.wikisource de esta línea, no un desliz introducido aquí; se conserva tal como se obtuvo, en vez de suavizarlo en silencio.

Dos crónicas, dos bocas

Entre las dos historias, el mismo rechazo produce el mismo razonamiento tres veces por separado, atribuido a dos voces distintas: el mensaje de Ōyamatsumi en el Kojiki, y las dos maldiciones propias de Iwanaga-hime —serena primero, doliente después— en el Nihon Shoki. Ninguno de los dos textos explica jamás por qué Ninigi-no-Mikoto la encontró 醜, fea; es su propio veredicto, referido y no descrito, y ninguna crónica le da una edad, una tez ni un rasgo más allá de esa única palabra. Lo que ambas dan, en cambio, y extensamente, es lo que su propio nombre ya decía antes de que Ninigi-no-Mikoto la juzgara: 磐長, larga-como-roca, una oferta de permanencia que un juicio pasajero sobre su aspecto bastó para rechazar.

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