Jörmungandr, la Serpiente de Midgard, es el segundo hijo monstruoso de Loki y de la giganta Angrboða. Odín, previendo el peligro que representaban los tres hermanos, arrojó a la serpiente al mar que rodea Midgard, donde creció tanto que ahora rodea el mundo entero y sujeta su propia cola entre las fauces. Sus anillos marcan el límite del mundo humano, y se dice que sus movimientos desatan tormentas.
Thor es su adversario predestinado, y ambos se enfrentan memorablemente incluso antes del Ragnarök: disfrazado de joven, Thor se une al gigante Hymir en una expedición de pesca y ceba su sedal con una cabeza de buey, izando a la serpiente desde las profundidades y clavando su mirada en sus ojos moteados de veneno, antes de que el aterrorizado Hymir corte la línea y la deje hundirse de nuevo en el mar.
drepr af móði Miðgarðs véurr, munu halir allir heimstöð ryðja; gengr fet níu Fjörgynjar burr neppr frá naðri níðs ókvíðnum
”… nueve pasos recorre el hijo de Fjörgyn, / y, abatido por la serpiente, impávido se hunde.” — Völuspá 56, trad. Bellows
Ese duelo inconcluso se resuelve en el Ragnarök: Thor mata por fin a Jörmungandr, pero el veneno que la serpiente escupe al morir lo derriba nueve pasos después. De los tres hijos de Loki con Angrboða, la historia de Jörmungandr es la más ligada a la de Thor: cada uno existe en el mito, sobre todo, como el fin destinado del otro.