Vritra es la gran serpiente, o dragón (Ahi, «la Serpiente»), del Rigveda, la personificación de la sequía y de la obstrucción cósmica. Se enrosca en torno a las montañas y engulle las aguas del mundo, manteniendo cautivos los ríos y marchitando la tierra. Su derrota a manos de Indra, narrada extensamente en Rigveda 1.32, es el mito más célebre de todo el corpus védico: Indra, fortalecido con soma, abate a Vritra con el vajra, y las aguas liberadas se derraman «como vacas mugientes» hacia el océano. El himno nombra a su madre como Danu, las aguas primordiales personificadas, lo que convierte a Vritra en uno de los danavas, la estirpe de seres del caos enfrentados al mundo ordenado de los devas.
La literatura ritual y brahmánica posterior desarrolla aún más el relato, describiendo a veces a Vritra como creación del dios artesano Tvashtar para vengar la muerte de su propio hijo a manos de Indra, un giro que se aleja del relato más escueto del Rigveda hacia las genealogías demoníacas más elaboradas propias del período puránico posterior. Con todo, en todas las versiones el papel de Vritra permanece constante: es la obstrucción que debe romperse para que el orden vivificante pueda fluir, la sequía que precede a la lluvia.
अपादहस्तो अपृतन्यदिन्द्रमास्य वज्रमधि सानौ जघान । वृष्णो वध्रिः प्रतिमानं बुभूषन्पुरुत्रा वृत्रो अशयद्व्यस्तः ॥७॥
«Sin pies ni manos, aun así desafió a Indra, que lo golpeó con su rayo entre los hombros. Emasculado, mas reclamando vigor viril, así yacía Vritra con los miembros dispersos y desmembrados.» — Rigveda 1.32.7, tr. Ralph T. H. Griffith