Thor es el dios del trueno de barba rojiza, el más fuerte de los Æsir y el infatigable defensor de Asgard y Midgard frente a los gigantes que presionan sus fronteras. Empuña el martillo Mjölnir, forjado por los hermanos enanos Brokkr y Eitri, que nunca falla su blanco y regresa a su mano; lleva un cinturón, Megingjörð, que duplica su ya inmensa fuerza, y guanteletes de hierro para sujetar el corto mango del martillo. Recorre el cielo en un carro tirado por dos cabras, Tanngrisnir y Tanngnjóstr, y el sonido de sus ruedas se oye como el trueno.
Las aventuras de Thor son las más contadas en la mitología nórdica: recupera su martillo robado disfrazado de novia en la boda de un gigante, y, pescando con el gigante Hymir, engancha a la Serpiente de Midgard, Jörmungandr, con un cebo de cabeza de buey, y la arrastra hasta la superficie antes de que corten la línea. Su rivalidad no se resuelve hasta el Ragnarök, donde los dos acaban matándose mutuamente.
drepr af móði Miðgarðs véurr, munu halir allir heimstöð ryðja; gengr fet níu Fjörgynjar burr neppr frá naðri níðs ókvíðnum
“Airado golpea el guardián de la tierra, — / de sus hogares han de huir todos los hombres; — / nueve pasos recorre el hijo de Fjörgyn, / y, abatido por la serpiente, impávido se hunde.” — Völuspá 56, trad. Bellows
Tanto campesinos como navegantes invocaban a Thor en busca de protección, y su martillo, llevado como amuleto, era el símbolo más común de la fe nórdica.