Zeus es el rey de los dioses olímpicos y el soberano del cielo. Tras derrocar a su padre Crono —quien había devorado a cada uno de sus hijos al nacer—, Zeus echó suertes con sus hermanos Poseidón y Hades para repartirse el cosmos, y se quedó el cielo para sí.
Gobierna desde el monte Olimpo empuñando el rayo, forjado para él por los cíclopes, y hace cumplir los juramentos, la hospitalidad y el orden de las cosas. Sin embargo, los mitos lo recuerdan tanto por sus apetitos como por su autoridad: sus incontables amoríos con diosas y mortales engendraron a muchos de los héroes y dioses del mito griego, y la venganza celosa de Hera impulsa ciclos enteros de relatos.
ῥέα μὲν γὰρ βριάει, ῥέα δὲ βριάοντα χαλέπτει, ῥεῖα δ᾽ ἀρίζηλον μινύθει καὶ ἄδηλον ἀέξει, ῥεῖα δέ τ᾽ ἰθύνει σκολιὸν καὶ ἀγήνορα κάρφει Ζεὺς ὑψιβρεμέτης, ὃς ὑπέρτατα δώματα ναίει. κλῦθι ἰδὼν ἀίων τε, δίκῃ δ᾽ ἴθυνε θέμιστας
“Pues con facilidad da fuerza, y con facilidad abate al fuerte; con facilidad humilla al soberbio y encumbra al oscuro, y con facilidad endereza al torcido y marchita al altivo: Zeus, que truena en lo alto y habita en las cumbres. Atiende tú con ojo y oído, y dicta sentencias rectas con justicia.” — Hesíodo, Trabajos y días 5–10, trad. H. G. Evelyn-White
Su culto se centraba en Olimpia, donde se celebraban los grandes juegos en su honor, y en el oráculo de Dodona, donde los sacerdotes leían su voluntad en el susurro de las hojas de roble.