Deméter es la diosa del grano, y el largo Himno homérico a Deméter es menos un himno que una negociación de rehenes. Su hija Perséfone es raptada por Hades con el consentimiento callado de Zeus. Deméter oye el grito, busca nueve días con antorchas sin comer ni lavarse, y se entera por Helios —que lo ve todo— de que el raptor era su hermano y de que el arreglo contaba con la aprobación del otro. No apela. Se retira.
Disfrazada de anciana llega a Eleusis, es acogida por la casa real y permanece en silencio hasta que una sirvienta, Yambe, la hace reír. Se encarga del hijo pequeño de la reina y empieza a hacerlo inmortal enterrándolo cada noche en el fuego, hasta que la madre lo ve, grita y lo echa todo a perder. Deméter se despoja del disfraz, les ordena construirle un templo y se encierra dentro. Entonces hace lo que de verdad fuerza el asunto.
αἰνότατον δ’ ἐνιαυτὸν ἐπὶ χθόνα πουλυβότειραν ποίησ’ ἀνθρώποις καὶ κύντατον, οὐδέ τι γαῖα σπέρμ’ ἀνίει· κρύπτεν γὰρ ἐυστέφανος Δημήτηρ· πολλὰ δὲ καμπύλ’ ἄροτρα μάτην βόες εἷλκον ἀρούραις, πολλὸν δὲ κρῖ λευκὸν ἐτώσιον ἔμπεσε γαίῃ
«Entonces provocó para los hombres el año más terrible y cruel sobre la tierra que a todos nutre: el suelo no dejaba brotar la simiente, porque Deméter, la de hermosa corona, la tenía escondida. En los campos los bueyes arrastraron en vano muchos arados curvos, y mucha blanca cebada cayó sobre la tierra sin provecho.» — Himno homérico 2, A Deméter 305–309; trad. inglesa de Evelyn-White
El himno dice sin rodeos que habría destruido por completo a la raza humana, y que es eso lo que mueve a Zeus: no la compasión, sino el hecho de que los dioses viven de los sacrificios y los moribundos habían dejado de ofrecerlos. Se envía a Iris, luego a cada dios por turno con regalos; ella los rechaza todos y expone sus condiciones: no dejará crecer el grano ni entrará en el Olimpo hasta ver a su hija. Zeus cede. La hambruna es el único acto de coacción exitoso contra Zeus en el mito griego.
Lo que gana es parcial, porque Perséfone ha comido en la casa de los muertos y le pertenece un tercio de cada año. Así el pacto codifica el año agrícola, y el duelo de Deméter se vuelve estacional en vez de definitivo. Antes de dejar Eleusis enseña la práctica de sus ritos a los reyes del lugar: los Misterios eleusinos, que funcionaron unos dos mil años y que a los iniciados les estaba prohibido describir bajo pena de muerte. El himno solo dice que es dichoso quien los ha visto, y que el no iniciado nunca tiene la misma suerte tras la muerte. Fuera lo que fuese lo que se mostraba en aquella sala, era el argumento de que el grano saliendo otra vez de la tierra decía también algo sobre las personas.