Snorri le dedica a Vídar cuatro frases, y tres de ellas hablan de fuerza y de calzado.
Víðarr heitir einn, inn þögli áss. Hann hefir skó þjokkvan. Hann er sterkr, næst því sem Þórr. Af honum hafa goðin mikit traust í allar þrautir
«Uno se llama Vídar, el dios silencioso. Tiene un zapato grueso. Es fuerte, casi tanto como Thor; en él tienen los dioses gran confianza para toda clase de apuros.» — Snorri Sturluson, Gylfaginning 29; trad. inglesa de Brodeur
El zapato no es un detalle menor. Snorri explica en otro lugar que se ha ido armando a lo largo de toda la edad del mundo con los recortes que los hombres cortan de las punteras y los talones de su propio calzado, y que quien quiera ayudar a los Ases debe tirar esos recortes. Para qué sirve el zapato solo se ve claro en el Ragnarök: cuando Fenrir se ha tragado a Odín, Vídar da un paso adelante, pone ese pie sobre la mandíbula inferior del lobo, agarra la superior con la mano y le desgarra las fauces. Algunas versiones hacen que en cambio le atraviese el corazón con la espada; así lo describe la estrofa de la Völuspá que las entradas nórdicas citan para Fenrir.
Se lo llama el dios silencioso porque no está obligado a hablar, y es tanto un dios de lo que viene después como de la batalla misma. Vive en Vidi, una tierra cubierta de maleza y hierba alta, apartada de todo. Cuando el fuego se apaga y la tierra vuelve a emerger, Vídar está entre los pocos que siguen en pie: él y su hermano Vali regresan a la llanura donde estuvo Asgard, junto con los hijos de Thor y con Balder, que retorna, y el mundo siguiente lo levantan los supervivientes y no los vencedores.