Representación de Nefertum
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egipcia · dios

Nefertum

El joven dios que se alza cada amanecer como el loto en las narinas de Ra, y que vigila como el trigésimo cuarto Asesor en la Sala de Maati.

símbolos
el loto, el cetro tcham emparejado con el anj, el cetro de loto rematado en plumas, el león sobre el que se yergue

Alzándose como el loto en las narinas de Ra

Budge sitúa a Nefertum dentro de un único acto que se repite, no de un mito extenso: es aquello en lo que una persona se convierte en el instante exacto en que el sol regresa. En la recensión tebana del Libro de los Muertos, el difunto reclama esa transformación en primera persona, tomando el momento definitorio del propio dios como suyo.

Yo me alzo como Nefer-Tem, que es el loto en las narinas de Ra, cuando él sale del horizonte cada día — E. A. Wallis Budge, Los dioses de los egipcios, vol. 1 (1904), p. 521 (citando el Libro de los Muertos, recensión tebana, cap. clxxiv.19)

Alzarse «como Nefer-Tem» es convertirse en el loto mismo, que se abre ante el rostro de Ra en el instante en que él se libera del horizonte —el propio regreso diario del sol, tomado en préstamo como la forma que adopta el renacimiento del difunto—. Nefertum lleva ambas mitades de esa imagen a la vez: nombrado por el amanecer y figurado como la flor que lo hace visible, razón por la cual esta wiki lo clasifica tanto bajo sol como bajo renacimiento, y no solo bajo uno de los dos.

El trigésimo cuarto Asesor en la Sala de Maati

El mismo volumen ofrece de Nefertum una segunda aparición, muy distinta de la primera: no una repetición cósmica, sino un asiento fijo en un tribunal, uno de los cuarenta y dos Asesores nombrados a los que el difunto debe dirigirse uno por uno en la Sala de Maati. La traducción de Budge conserva el discurso que el difunto le dirige directamente, nombrando su ciudad de culto en el mismo aliento que la negación de haber obrado mal:

Salve, Nefer-Tem, que sales de Het-ka-Ptah (Menfis): no he obrado con engaño, y no he obrado maldad — E. A. Wallis Budge, Los dioses de los egipcios, vol. 1 (1904), p. 521

El propio paréntesis de Budge glosa Het-ka-Ptah como Menfis en la misma línea —la misma ciudad que la propia entrada de Ptah de esta wiki ya nombra como su sede de culto—, de modo que el discurso ata a Nefertum a la ciudad de su padre incluso en una escena construida en torno a la conducta del propio difunto, no a la genealogía. El asiento es real y concreto, el trigésimo cuarto de cuarenta y dos, pero es un solo lugar en una sala que la propia pluma de Maat ya gobierna en otro punto del mismo juicio; el texto le da a Nefertum un lugar en el tribunal, no autoridad sobre él.

Hijo de Ptah, y una madre que Budge no llega a fijar

Las propias entradas de Ptah y Sekhmet de esta wiki ya coinciden en la genealogía de Nefertum: ambas lo incluyen entre sus hijos, y cada una nombra a la otra como su consorte. El relato de Budge sobre la tríada menfita, en el mismo volumen que aporta los dos pasajes anteriores, no cierra la cuestión con tanta limpieza.

Que Ptah sea el padre es el único punto en el que coinciden todas las versiones; solo la madre varía. Sekhmet es la opción que esta wiki sigue en otros lugares, tanto porque es la primera que enumera Budge como porque es el emparejamiento por el que más se conoce a la tríada menfita —pero el desacuerdo mismo es de Budge, y está dentro de una sola frase, no entre fuentes enfrentadas.

Cetro, loto, y el león sobre el que se yergue

Donde el pasaje del amanecer le da a Nefertum un acto, y el de la Sala de Maati le da un asiento, la descripción más completa que hace Budge de su imagen de culto le da un cuerpo. Se lo representa como un hombre que sostiene en sus manos, o bien el cetro tcham junto con el anj, el signo de la vida, o bien un cetro de loto rematado en plumas; en algunas representaciones lleva la propia flor de loto sobre la cabeza, sola o coronada con esas mismas plumas. Las estatuas de culto de porcelana vidriada en azul y verde van un paso más allá y le dan un lugar sobre el que posarse: lo hacen estar de pie sobre un león.

Junto a esta figura erguida existe una segunda forma, más extraña. En algunas imágenes Nefertum toma cabeza de león en vez de cabeza humana, sobre un cuerpo momiforme envuelto tan ceñidamente que solo las manos sobresalen de la vestidura, sosteniendo de nuevo el cetro tcham, esta vez emparejado con un mayal en vez de con el anj. Entre una forma y otra conserva un emblema de cada lado de su familia: el cetro y el anj que sostiene recuerdan el cetro y el anj que el propio Ptah lleva, y la cabeza de león recuerda a la leona que, según el propio relato de Budge, puede o no ser su madre.

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