Representación de Neftis
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egipcia · diosa

Neftis

La hermana al pie del féretro: señora de la casa, y de la muerte que no dura.

hermanos
Osiris, Isis, Set
símbolos
el jeroglífico de cesta y casa de su nombre, el milano, el lino funerario, el vaso canopo de Hapi

Neftis es la cuarta hija de Geb y Nut, y aquella que casi nunca aparece sola. Su nombre — Nebet-hut, «señora de la casa» — se escribe con una cesta sobre el signo de un recinto, y ella lleva esos dos jeroglíficos en la cabeza a modo de corona, de manera que su imagen es su nombre. Está casada con Set, el asesino de Osiris, y sin embargo en cada momento de la historia que sigue se sitúa junto a Isis en contra de él: es Neftis quien recorre el Delta al lado de su hermana, Neftis quien ayuda a recomponer el cuerpo despedazado, Neftis quien toma forma de milano y plañe sobre el cadáver hasta que las palabras de poder surten efecto.

Ese desdoblamiento la define por entero. El arte egipcio muestra casi siempre a las dos hermanas como una pareja simétrica, una a la cabecera del féretro y otra a los pies, con las alas extendidas sobre el muerto: Isis llorando a la cabecera, Neftis a los pies. Donde Isis es la madre que actúa, Neftis es la que acompaña; donde Isis es el mundo visible, los comentaristas posteriores sitúan a Neftis del lado de lo oculto. Da a luz a Anubis, en la mayoría de las versiones de Osiris y no de su propio marido, de modo que el chacal que guía a los muertos por la pesada del corazón es hijo suyo.

«Era lo opuesto de Isis en todos los aspectos; Isis simbolizaba el nacimiento, el crecimiento, el desarrollo y el vigor, mientras que Neftis era el tipo de la muerte, la descomposición, la disminución y la inmovilidad.» — E. A. Wallis Budge, Los dioses de los egipcios (1904), vol. 2

Esa lectura es del propio Budge, y la aplana un poco: los egipcios no la trataron tanto como una diosa de los finales cuanto del intervalo previo a un regreso. Está presente en la muerte y presente en la resurrección, y los textos funerarios emparejan su nombre con el de su hermana con tal constancia que invocar a una es casi invocar a las dos. Su protección es callada, estructural y dada por supuesta: de esas que solo se advierten cuando faltan.

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