Nut se dibuja como una mujer arqueada sobre todo el ancho del techo de una tumba, las yemas de los dedos en un horizonte y los pies en el otro, el cuerpo oscuro y salpicado de estrellas, con su hermano Geb tendido debajo. La postura es la cosmología: cielo y tierra estuvieron apretados el uno contra la otra hasta que Shu, el aire, se irguió entre ambos y desde entonces la sostiene ahí. Su nombre se escribe con una vasija de agua, y a veces se la representa en cambio como una vaca enorme, sostenida por Shu bajo el vientre y por un dios en cada pata.
El día del sol es un circuito a través de ella. Ra nace de ella cada mañana, recorre a lo largo su cuerpo y es tragado al atardecer, viaja la noche dentro de ella y vuelve a ser alumbrado al amanecer, y por eso las tapas de los sarcófagos llevan tan a menudo su figura mirando hacia abajo: así el muerto yace en la misma posición que el sol y puede esperar el mismo desenlace. Es madre de Osiris, Isis, Set y Neftis, nacidos en los cinco días de más que Thot le ganó a la luna para que pudiera dar a luz fuera del año en que se le había prohibido parir.
«¡Salve, sicómoro de la diosa Nut! Concédeme del agua y del aire que en ti moran.» — Libro de los Muertos, capítulo lix, trad. E. A. Wallis Budge
También alcanza a los vivos, en forma de árbol. El sicómoro que crece en el borde del desierto se tuvo por ella, y las viñetas muestran a una diosa asomándose entre sus ramas para escanciar agua a los muertos y a sus almas: sombra, bebida y aliento ofrecidos en la frontera entre la tierra cultivada y lo que queda más allá. El capítulo aquí citado existe precisamente para que el difunto pueda pedírselo.