Tefnut es la melliza y contraparte de Shu, producida con él a partir del propio cuerpo de Atum en el principio; y donde él es sequedad y aire, ella es lo húmedo. Budge relaciona su nombre con una raíz que significa escupir o estar húmedo.
«y Tefnut era una personificación de la humedad del cielo» — E. A. Wallis Budge, The Gods of the Egyptians (1904), vol. 2, p. 87
Es un ámbito menor de lo que suena en un país donde la lluvia es rara. A Egipto lo riega el Nilo, no el cielo, de modo que la humedad que gobierna Tefnut es la marginal: el rocío, la neblina, el relente del amanecer, la lluvia suave y ocasional del Delta. Budge señala que fue en origen una diosa de la lluvia mansa y del viento suave, y que en el Libro de los Muertos poco hace por el difunto más allá de proporcionarle aliento, cosa que además hace junto con su hermano: los dos, tomados juntos, son sencillamente la atmósfera.
Su historia notable es aquella en que se va. En el mito de la Diosa Lejana, Tefnut —identificada aquí con el Ojo de Ra— riñe con su padre y marcha al sur, a Nubia, donde toma forma de leona furiosa y mata cuanto se le acerca. Egipto, sin ella, se reseca. Ra envía tras ella a Thoth, y Thoth, incapaz de forzar a una diosa en ese estado, hace lo único disponible: le cuenta historias, la halaga, discute con ella y poco a poco la persuade de volver a casa. Su regreso se celebra como fiesta, y en la frontera la leona rabiosa vuelve a ser la gata mansa. Es un mito sobre la llegada anual de la crecida y sobre la necesidad del apaciguamiento, y resulta insólito por conceder el papel decisivo a la persuasión y no a la fuerza.
Se la representa como mujer con cabeza de leona bajo el disco solar, o simplemente como leona, y se confunde con facilidad con las demás diosas felinas peligrosas —Sekhmet, Menhit, Bastet—, con las que Budge la enumera identificada en diversas ciudades. Junto con Shu completa la primera generación: de Atum vienen el aire y la humedad, del aire y la humedad vienen la tierra y el cielo, y de la tierra y el cielo vienen Osiris, Isis, Set y Neftis, que es la Enéada entera en tres pasos.