Medusa es la única mortal de las tres hermanas gorgonas, hijas monstruosas de las deidades marinas Forcis y Ceto, cuya mirada convierte al instante en piedra a quien la contempla. Poetas posteriores, Ovidio el principal entre ellos, cuentan que fue en su día una hermosa doncella cuyo cabello Atenea transformó en serpientes como castigo después de que Poseidón la violara dentro del propio templo de la diosa — una maldición que hace que el uso posterior que Atenea da a su cabeza cortada resulte deliberado y cargado de intención.
Perseo es enviado a traer su cabeza como tarea imposible impuesta por el rey Polidectes, y solo lo consigue con ayuda divina: Atenea le presta un escudo de bronce pulido para ver el reflejo de Medusa en lugar de su mirada mortal, Hermes le presta sus sandalias aladas, y las ninfas le proporcionan un casco de invisibilidad y una bolsa mágica. La decapita mientras duerme, y de su cuello cercenado brotan Pegaso y el guerrero Crisaor, hijos que ella había concebido de Poseidón. Perseo usa después su cabeza como arma antes de entregársela a Atenea, quien la monta en su égida, donde el rostro fijo de la gorgona sigue ahuyentando a los enemigos.
ἣ μὲν ἔην θνητή, αἳ δ᾽ ἀθάνατοι καὶ ἀγήρῳ, αἱ δύο
“Ella era mortal, pero las otras dos eran inmortales y no envejecían.” — Hesíodo, Teogonía