La hija de la primera mujer
Apolodoro le da a Pirra sus padres en el mismo aliento que su matrimonio, y la filiación está haciendo un trabajo real dentro de la frase. Su madre es Pandora, y él se detiene a decir qué era Pandora.
Προμηθέως δὲ παῖς Δευκαλίων ἐγένετο. οὗτος βασιλεύων τῶν περὶ τὴν Φθίαν τόπων γαμεῖ Πύρραν τὴν Ἐπιμηθέως καὶ Πανδώρας, ἣν ἔπλασαν θεοὶ πρώτην γυναῖκα
«Y Prometeo tuvo un hijo, Deucalión. Este, reinando en las regiones en torno a Ftía, se casó con Pirra, hija de Epimeteo y de Pandora, la primera mujer modelada por los dioses» — Apolodoro, Biblioteca 1.7.2; trad. inglesa de J. G. Frazer
πρώτην γυναῖκα, la primera mujer, modelada por dioses y casada con Epimeteo —y Pirra es lo que ese matrimonio produjo. Es por tanto la segunda generación de la humanidad por la vía más corta posible: a un paso de una mujer que fue fabricada. Los Trabajos y días de Hesíodo, que este corpus cita en la propia entrada de Pandora, no siguen la historia hasta aquí. Apolodoro sí, y la línea que traza va de la jarra de males directamente a la mujer que vuelve a poblar el mundo.
Dentro del arca
Cuando Zeus decide borrar la Edad de Bronce, Prometeo avisa a su hijo, y su hijo construye una caja. La participación de Pirra en la frase es un solo sintagma preposicional, y es el sintagma del que depende todo el resto de su historia.
ἐπεὶ δὲ ἀφανίσαι Ζεὺς τὸ χαλκοῦν ἠθέλησε γένος, ὑποθεμένου Προμηθέως Δευκαλίων τεκτηνάμενος λάρνακα, καὶ τὰ ἐπιτήδεια ἐνθέμενος, εἰς ταύτην μετὰ Πύρρας εἰσέβη.
«Y cuando Zeus quiso destruir a los hombres de la Edad de Bronce, Deucalión, por consejo de Prometeo, construyó un arca, y habiéndola provisto de víveres, se embarcó en ella con Pirra.» — Apolodoro, Biblioteca 1.7.2; trad. inglesa de J. G. Frazer
μετὰ Πύρρας, con Pirra. Todo lo que Apolodoro le concede dentro del diluvio mismo es eso: está en el arca, y el arca es lo único que sobrevive. Va a la deriva nueve días con sus nueve noches y encalla en el Parnaso. La atención del relato se queda todo ese tiempo en Deucalión, que la construyó, que desembarca, que sacrifica —y entonces la historia llega a un momento que no puede hacer una sola persona.
Sus piedras se hicieron las mujeres
Zeus le ofrece a Deucalión lo que quiera; Deucalión pide gente. La instrucción que le llega es arrojar piedras por encima de la cabeza, y el resultado queda clasificado según qué mano arrojó cuál.
Ζεὺς δὲ πέμψας Ἑρμῆν πρὸς αὐτὸν ἐπέτρεψεν αἱρεῖσθαι ὅ τι βούλεται· ὁ δὲ αἱρεῖται ἀνθρώπους αὐτῷ γενέσθαι. καὶ Διὸς εἰπόντος ὑπὲρ κεφαλῆς ἔβαλλεν αἴρων λίθους, καὶ οὓς μὲν ἔβαλε Δευκαλίων, ἄνδρες ἐγένοντο, οὓς δὲ Πύρρα, γυναῖκες
«Y Zeus le envió a Hermes y le permitió elegir lo que quisiera, y él eligió que hubiera hombres. Y por indicación de Zeus tomó piedras y las arrojó por encima de su cabeza, y las piedras que arrojó Deucalión se hicieron hombres, y las que arrojó Pirra, mujeres» — Apolodoro, Biblioteca 1.7.2; trad. inglesa de J. G. Frazer
La cláusula final es la única del pasaje en la que Pirra es sujeto de un verbo, y es el verbo por el que existe todo el episodio: οὓς δὲ Πύρρα, γυναῖκες —las que arrojó Pirra, mujeres. La mitad de la raza nueva es suya, por un acto que ejecuta ella misma y, como su marido, sin mirar cómo funciona.
Hay en ello una simetría que Apolodoro deja enteramente sin comentar. La primera mujer fue hecha una sola vez, deliberadamente, por dioses, de tierra y agua, y entregada como castigo. Las mujeres que vienen después las hace su hija, en cantidad, con piedras arrojadas a ciegas por encima del hombro, y son la respuesta a una petición de que la especie humana continúe.