Freyr es un dios vanir, entregado a los Æsir como rehén en el acuerdo que puso fin a su guerra, junto con su padre Njörðr y su hermana Freyja. Snorri lo coloca a la cabeza de la lista.
Freyr er inn ágætasti af ásum. Hann ræðr fyrir regni ok skini sólar ok þar með ávexti jarðar, ok á hann er gott at heita til árs ok friðar. Hann ræðr ok fésælu manna
«Freyr es el más renombrado de los Æsir; gobierna la lluvia y el brillo del sol, y con ello el fruto de la tierra; y es bueno invocarlo para obtener estaciones fecundas y paz. Rige también la prosperidad de los hombres.» — Gylfaginning 24; trad. inglesa de Brodeur
Ár ok friðr —buenas cosechas y paz— es todo su ámbito, y es mayor de lo que suena. Odín se lleva la atención de la aristocracia y Thor la del campesino, pero Freyr es el dios de si hay algo que comer y de si alguien está peleando, que para la mayoría de la gente y la mayor parte del tiempo es la cuestión entera. Adán de Bremen, al describir el templo de Uppsala en el siglo XI, menciona tres imágenes: Thor en el centro, Odín a su lado, y Freyr, del que dice que se lo invocaba en las bodas y que se lo representaba con un falo enorme. Los reyes suecos hacían remontar su linaje hasta él.
Su historia central es un cortejo que le cuesta todo. Sentado en Hlidskjálf, el alto trono de Odín desde el que se ven todos los mundos, Freyr mira afuera y ve a Gerðr, hija de un gigante, alzando los brazos de modo que el aire y el mar resplandecen con ellos, y vuelve a casa enfermo de deseo. Envía a su criado Skírnir a pedirla, y para que vaya le da el caballo que atraviesa el fuego y su propia espada, la que combate sola. Skírnir prueba con regalos, luego con amenazas, luego con una maldición de detalle atroz, y Gerðr accede a encontrarse con Freyr al cabo de nueve noches. Freyr responde que una noche es larga, que dos lo son más, y pregunta cómo soportará tres. Consigue la boda. No recupera la espada.
Esa transacción es lo esencial de él. En el Ragnarök, cuando Surtr venga del sur con el fuego que acaba con el mundo, Freyr lo combatirá con una cornamenta y morirá, y las fuentes son explícitas en que esto se debe a la espada que entregó por Gerðr. Es un dios de la paz y la abundancia que se desarmó por amor, y la última batalla del mundo es peor por ello. De todos los dioses nórdicos, es Freyr aquel cuya perdición se sigue con mayor claridad de una elección propia y no de una profecía.