La tercera hija de Equidna
Hesíodo da a la Hidra su nacimiento, su crianza y su muerte en solo seis líneas. Ella aparece en el catálogo de monstruos de la Teogonía, entre los hijos que Equidna dio a luz después de que Tifón se uniera a ella: primero Ortro, el perro de Gerión, luego Cerbero, el perro de Hades, y después, con las palabras τὸ τρίτον, un tercero.
τὸ τρίτον Ὕδρην αὖτις ἐγείνατο λυγρὰ ἰδυῖαν Λερναίην, ἣν θρέψε θεὰ λευκώλενος Ἥρη ἄπλητον κοτέουσα βίῃ Ἡρακληείῃ. καὶ τὴν μὲν Διὸς υἱὸς ἐνήρατο νηλέι χαλκῷ Ἀμφιτρυωνιάδης σὺν ἀρηιφίλῳ Ἰολάῳ Ἡρακλέης βουλῇσιν Ἀθηναίης ἀγελείης
«Y de nuevo engendró una tercera, la Hidra de Lerna, de mente aciaga, a la que crió la diosa Hera, la de los blancos brazos, irritada sin medida contra el poderoso Heracles. Y a ella la destruyó Heracles, el hijo de Zeus, de la casa de Anfitrión, junto con el belicoso Yolao, con la espada despiadada, por los designios de Atenea, la que arrea el botín.» — Hesíodo, Teogonía 313–318; trad. inglesa de Evelyn-White
Después de su nombre y su lugar, Λερναίην, de Lerna, Hesíodo dice una sola cosa sobre su propia naturaleza: λυγρὰ ἰδυῖαν, que Evelyn-White traduce como de mente aciaga. El resto del pasaje trata de otras personas. Lo siguiente que dice es quién la crió. ἣν θρέψε θεὰ λευκώλενος Ἥρη: la diosa de los blancos brazos, Hera, la crió, y la razón está en la línea siguiente, ἄπλητον κοτέουσα βίῃ Ἡρακληείῃ, irritada sin medida contra el poderoso Heracles. A la Hidra se la cría para una disputa que no es suya. Hesíodo no da ninguna causa para su crianza salvo la ira de Hera contra un héroe.
La siguiente oración le da fin. καὶ τὴν μὲν Διὸς υἱὸς ἐνήρατο νηλέι χαλκῷ: el hijo de Zeus la mató con el bronce despiadado, que Evelyn-White traduce como la espada despiadada. Hesíodo da a Heracles dos linajes en dos líneas: primero Διὸς υἱὸς, el hijo de Zeus, luego Ἀμφιτρυωνιάδης, de la casa de Anfitrión, y le da un compañero, σὺν ἀρηιφίλῳ Ἰολάῳ, junto con el belicoso Yolao. El plan viene de Atenea, βουλῇσιν Ἀθηναίης. Una diosa cría a la Hidra y otra planea su muerte, y en estas seis líneas el monstruo mismo no hace nada en absoluto.
La línea que sigue al pasaje es más difícil de leer. Hesíodo continúa, Ἥ δὲ Χίμαιραν ἔτικτε, Ella fue la madre de la Quimera, y el pronombre no dice quién es ella. Puede remitir a Equidna, cuyos hijos ha estado enumerando el pasaje, o puede señalar a la Hidra, la última de esos hijos en ser nombrada. La entrada de Equidna en esta wiki cuenta a la Quimera entre los hijos de Equidna. Esta entrada no llama a la Quimera ni hermana de la Hidra ni hija suya, porque la línea no decide entre las dos posibilidades.
El segundo trabajo
Hesíodo nombra la muerte y sigue adelante. Apolodoro la cuenta con detalle, como el segundo de los trabajos que Euristeo impuso a Heracles, y el suyo es el único relato de estas fuentes en el que la Hidra actúa.
δεύτερον δὲ ἆθλον ἐπέταξεν αὐτῷ τὴν Λερναίαν ὕδραν κτεῖναι· αὕτη δὲ ἐν τῷ τῆς Λέρνης ἕλει ἐκτραφεῖσα ἐξέβαινεν εἰς τὸ πεδίον καὶ τά τε βοσκήματα καὶ τὴν χώραν διέφθειρεν. εἶχε δὲ ἡ ὕδρα ὑπερμέγεθες σῶμα, κεφαλὰς ἔχον ἐννέα, τὰς μὲν ὀκτὼ θνητάς, τὴν δὲ μέσην ἀθάνατον. ἐπιβὰς οὖν ἅρματος, ἡνιοχοῦντος Ἰολάου, παρεγένετο εἰς τὴν Λέρνην, καὶ τοὺς μὲν ἵππους ἔστησε, τὴν δὲ ὕδραν εὑρὼν ἔν τινι λόφῳ παρὰ τὰς πηγὰς τῆς Ἀμυμώνης, ὅπου ὁ φωλεὸς αὐτῆς ὑπῆρχε, βάλλων βέλεσι πεπυρωμένοις ἠνάγκασεν ἐξελθεῖν, ἐκβαίνουσαν δὲ αὐτὴν κρατήσας κατεῖχεν. ἡ δὲ θατέρῳ τῶν ποδῶν ἐνείχετο περιπλακεῖσα. τῷ ῥοπάλῳ δὲ τὰς κεφαλὰς κόπτων οὐδὲν ἀνύειν ἠδύνατο· μιᾶς γὰρ κοπτομένης κεφαλῆς δύο ἀνεφύοντο. ἐπεβοήθει δὲ καρκίνος τῇ ὕδρᾳ ὑπερμεγέθης, δάκνων τὸν πόδα. διὸ τοῦτον ἀποκτείνας ἐπεκαλέσατο καὶ αὐτὸς βοηθὸν τὸν Ἰόλαον, ὃς μέρος τι καταπρήσας τῆς ἐγγὺς ὕλης τοῖς δαλοῖς ἐπικαίων τὰς ἀνατολὰς τῶν κεφαλῶν ἐκώλυεν ἀνιέναι. καὶ τοῦτον τὸν τρόπον τῶν ἀναφυομένων κεφαλῶν περιγενόμενος, τὴν ἀθάνατον ἀποκόψας κατώρυξε καὶ βαρεῖαν ἐπέθηκε πέτραν, παρὰ τὴν ὁδὸν τὴν φέρουσαν διὰ Λέρνης εἰς Ἐλαιοῦντα τὸ δὲ σῶμα τῆς ὕδρας ἀνασχίσας τῇ χολῇ τοὺς ὀιστοὺς ἔβαψεν
«Como segundo trabajo le ordenó matar a la hidra de Lerna. Esa criatura, criada en el pantano de Lerna, solía salir a la llanura y devastaba tanto el ganado como el país. Pues bien, la hidra tenía un cuerpo descomunal, con nueve cabezas, ocho mortales, pero la del medio inmortal. Así que, montado en un carro conducido por Yolao, llegó a Lerna, y tras detener a los caballos, descubrió a la hidra en una colina junto a los manantiales de Amimone, donde estaba su guarida. A fuerza de arrojarle dardos encendidos la obligó a salir, y en el momento en que lo hacía la agarró y la sujetó con fuerza. Pero la hidra se enroscó en uno de sus pies y se le prendió. Nada pudo lograr aplastándole las cabezas con la maza, pues tan pronto como aplastaba una crecían dos. Un cangrejo enorme acudió también en ayuda de la hidra, mordiéndole el pie. Así que lo mató, y a su vez llamó en su ayuda a Yolao, quien, prendiendo fuego a parte del bosque cercano y quemando con los tizones las raíces de las cabezas, impidió que volvieran a brotar. Habiendo así vencido a las cabezas que brotaban, le cortó la cabeza inmortal, la enterró y puso sobre ella una piedra pesada, junto al camino que va por Lerna hasta Eleunte. Y el cuerpo de la hidra lo abrió y en su hiel mojó sus flechas.» — Apolodoro, Biblioteca 2.5.2; trad. inglesa de J. G. Frazer
Frazer llama a la Hidra «it», «ello», todo el tiempo. El griego no: ὕδρα es un sustantivo femenino, Apolodoro se refiere a ella como αὕτη y αὐτῆς, y esta entrada sigue al griego. Lo que dice sobre su cuerpo es breve. εἶχε δὲ ἡ ὕδρα ὑπερμέγεθες σῶμα: tenía un cuerpo descomunal, con nueve cabezas, τὰς μὲν ὀκτὼ θνητάς, τὴν δὲ μέσην ἀθάνατον, ocho mortales, pero la del medio inmortal. No le da escamas, ni aliento, ni color. Sí le da un lugar. Se crio ἐν τῷ τῆς Λέρνης ἕλει, en el pantano de Lerna, salía a la llanura y devastaba el ganado y el país, y su guarida estaba en una colina junto a los manantiales de Amimone.
Heracles llega en carro, con Yolao como conductor, detiene a los caballos y la obliga a salir de la guarida con βέλεσι πεπυρωμένοις, dardos encendidos. En cuanto sale, él la agarra y la sujeta con fuerza, y ella responde con lo único que Apolodoro deja hacer a su propio cuerpo: ἡ δὲ θατέρῳ τῶν ποδῶν ἐνείχετο περιπλακεῖσα, se enroscó en uno de sus pies y se le prendió. Luego viene la maza, τῷ ῥοπάλῳ, y lo que la hace tan difícil de matar: μιᾶς γὰρ κοπτομένης κεφαλῆς δύο ἀνεφύοντο, pues tan pronto como se aplastaba una cabeza crecían dos. Cada golpe que debería acercar la lucha a su fin dobla la cabeza que golpea. El Heracles de Hesíodo la mata con bronce. El Heracles de Apolodoro no puede matarla con la maza en absoluto, y tiene que encontrar otro camino.
El cangrejo y los tizones
Ningún bando lucha solo. ἐπεβοήθει δὲ καρκίνος τῇ ὕδρᾳ ὑπερμεγέθης: un cangrejo vino en ayuda de la Hidra, y Apolodoro lo llama ὑπερμεγέθης, enorme, la misma palabra que usó para su cuerpo. Le muerde el pie. Heracles mata al cangrejo, y entonces, καὶ αὐτὸς, él también llama a un ayudante, βοηθὸν τὸν Ἰόλαον. La palabra para «ayuda» recorre los dos bandos de la lucha: el cangrejo ἐπεβοήθει, vino en su auxilio, y a Yolao se le llama βοηθὸν, un ayudante.
Yolao hace el trabajo que detiene las cabezas. ὃς μέρος τι καταπρήσας τῆς ἐγγὺς ὕλης τοῖς δαλοῖς ἐπικαίων τὰς ἀνατολὰς τῶν κεφαλῶν ἐκώλυεν ἀνιέναι: prende fuego a parte del bosque cercano, y con los tizones quema τὰς ἀνατολὰς τῶν κεφαλῶν, los lugares donde nacen las cabezas, las raíces de las cabezas en palabras de Frazer, de modo que no puedan brotar cabezas nuevas. En Apolodoro, el quemar es obra de Yolao, no de Heracles. La parte de Heracles es terminar lo que el fuego hace posible. τὴν ἀθάνατον ἀποκόψας κατώρυξε καὶ βαρεῖαν ἐπέθηκε πέτραν: le corta la cabeza inmortal, la entierra y pone sobre ella una piedra pesada, junto al camino que va por Lerna hasta Eleunte. Apolodoro nunca dice que la cabeza inmortal muera. Se la corta, se la pone en la tierra y se la asegura con peso, y el texto la deja ahí, bajo la roca junto al camino. Por último, Heracles abre el cuerpo de ella y moja sus flechas en su hiel, τῇ χολῇ.
El trabajo termina con un fallo en su contra. Εὐρυσθεὺς δὲ ἔφη μὴ δεῖν καταριθμῆσαι τοῦτον ἐν τοῖς δέκα τὸν ἆθλον: Euristeo dijo que este trabajo no debía contarse entre los diez, οὐ γὰρ μόνος ἀλλὰ καὶ μετὰ Ἰολάου τῆς ὕδρας περιεγένετο, porque no había vencido a la hidra por sí solo, sino con la ayuda de Yolao. Más tarde, cuando los trabajos ya han llevado ocho años y un mes, Euristeo sigue negándose a aceptar la Hidra, o el ganado de Augías, y por esa razón impone un undécimo, las manzanas de oro de las Hespérides. Hesíodo nombra a Yolao junto a Heracles con un epíteto de guerrero, ἀρηιφίλῳ, y no ve nada malo en ello. El Euristeo de Apolodoro toma la misma colaboración como motivo para borrar la hazaña de la cuenta.
La hiel en las flechas
Las flechas sobreviven al trabajo. Más adelante, en el mismo libro, una flecha que Heracles dispara contra los centauros se le clava a Quirón en la rodilla y le causa una herida que resulta incurable, y otra, que Folo saca de un cadáver, se le escapa de la mano, le cae en el pie y lo mata en el acto. Apolodoro no nombra ningún veneno en ninguno de los dos casos.
Lo nombra al final de la vida de Heracles. En el río Eveno, el centauro Neso, que hace pasar a los viajeros a cambio de una paga, intenta violar a Deyanira mientras la lleva al otro lado, y Heracles le dispara al corazón. Al morir, Neso le dice que si quiere un filtro de amor para usar con Heracles debe mezclar la simiente que él ha dejado caer en el suelo con la sangre que brotó de la herida que le hizo la punta. Junto al río, Apolodoro no dice nada sobre lo que había en la punta. Deyanira hace lo que Neso le dijo y guarda la mezcla.
Cuando Heracles ha tomado cautiva a Yole y envía al heraldo Licas a Traquis a buscar ropas finas, Deyanira se entera de Yole por él. Temiendo que Heracles ame más a Yole que a ella, Deyanira empapa la túnica con la sangre de Neso, creyendo que es un filtro de amor, y Heracles se la pone para ofrecer un sacrificio. ὡς δὲ θερμανθέντος τοῦ χιτῶνος ὁ τῆς ὕδρας ἰὸς τὸν χρῶτα ἔσηπε: en cuanto la túnica se calentó, el veneno de la hidra empezó a corroerle la piel. Es el único lugar del libro, después de los trabajos, donde Apolodoro la nombra a ella, y la nombra como un veneno. Heracles se arranca la túnica, que se le pega al cuerpo de modo que la carne se le va con ella, y lo llevan a Traquis. Desde allí sigue hasta el monte Eta y construye su pira.
En Hesíodo, Hera crió a la Hidra porque estaba enojada con Heracles. Apolodoro no une los dos relatos, pero en el suyo la Hidra sobrevive a su propia muerte dos veces. Su cabeza inmortal yace bajo la roca junto al camino a Eleunte, y su hiel, llevada en las flechas de Heracles, es lo que le llega a la piel al final.